martes, 28 de marzo de 2017

Sierra El Mato


Nuevamente el Estado Bolívar no deja de sorprendernos con sus lugares extraordinarios,  en esta ocasión nuestra visita fue al Noreste del estado hacia la poca conocida sierra El Mato.


Como ya es costumbre nuestro recorrido comienza en la troncal 12, realmente esta vía ya está en sus últimos años de vida, cualquier tipo de obstáculos te encuentras en ella,  el deterioro es total. Al arribar al cruce de chalana, y si no tienes la suerte de poder montarte en ese viaje,  tienes que estar dispuesto a perder mínimo tres horas de espera y una hora más de navegación, esto descuadra cualquier itinerario que se haga,  lo triste es que se sabe que la construcción del tercer puente del Orinoco está totalmente paralizada,  ya van más de 7 años de construcción , algo tan primordial que activaría todo el desarrollo de la zona,  simplemente es una de las tantas demostraciones de nuestros mediocres gobernantes.

Al navegar en la chalana ya todo el estrés del viaje desaparece,  el gran río madre se desplaza imponente y ya sabes que la aventura  está más cerca de su comienzo,  tomamos rumbo hacia las sabanas que colindan con el rio Cuchivero,  zona que ya visitamos en varias ocasiones,  luego de más de 15 horas de recorrido la noche nos dio la bienvenida  en la trilla hacia nuestro primer destino. 




Un excelente amanecer acompañado de fresca brisa  y el cantar de algunos pájaros inicia el día en la zona,  como siempre compartimos con los habitantes del hato un café y una buena charla, esa charla se había investigado anteriormente con la intención de verificar la información con los habitantes de la zona,  estábamos en búsqueda de un famoso hato que en los años 80 y 90 se dedicaba al turismo de naturaleza en específico a la observación  del jaguar (llamado tigre por los lugareños).




Al comentarle esta información a nuestro anfitrión de inmediato nos dio la noticia, yo sé lo que están buscando, yo trabaje ahí por 25 años, yo era el jardinero de ese campamento, la mejor noticia no podía ser,  nuestro amigo nos contó toda la historia del lugar desde los éxitos de los años dorados donde lo visitaban muchos turistas extranjeros hasta la quiebra y abandono del hato, esto llevo a que fuese tomado como campamento de la guerrilla colombiana luego destruido por el ejército Venezolano y expropiado por el gobierno.

Al mencionarnos el tema de la guerrilla, creemos que notó nuestra cara de preocupación y le preguntamos, guerrilla por aquí, tan lejos de la frontera,  y simplemente nos dijo, no se preocupen por eso, ellos están en la zona pero no se meten con nadie, es más cuando ustedes llegaron anoche dos de ellos estaban aquí,  me preguntaron por esos carros que entraron al hato y simplemente les dije que son amigos míos turistas que vienen a tomar fotos y bañarse en el rió, su repuesta fue, diles que son bienvenidos que no se preocupen por nada que aquí están bien cuidados.




Luego de esa mañana de charlas decidimos pasar la tarde en descanso total disfrutando del lugar y el río,  en uno de los rápidos que teníamos cerca logramos ver a un pariente Panare en plena jornada de pesca, nos acercamos  y lo invitamos al campamento,  una corta charla nos explico cómo era el uso del arpón, nos mostró sus herramientas para la pesca, y como fabrican sus guayucos, antes de partir nos pidió algo de colaboración de alimentos,  también nos ofreció artesanía  y nos dijo que buscaría a su familia para que los conociéramos,  en un par de horas llegó con lo ofrecido,  una gran variedad de artesanía típica de esta etnia,  y nos presento a su esposa, hijos y nietos,   nos llamó mucho la atención lo joven que era la esposa de su hijo y ya tenía un bebé de meses,  para nuestra cultura es algo fuera de lo común, para ellos es muy normal, a los mayores no les gusta que les tomen fotografías; los más jóvenes las aceptan pero no les agradan, por eso siempre hay que pedirles permiso para poder  fotografiarlos .











Esa noche el equipo se reunió y tomamos decisiones de continuar o no con el recorrido,  y después de poner muchos puntos en la balanza decidimos continuar, sinceramente esa noche no dormimos muy bien dándole vueltas a la idea de continuar.

Tomamos las referencias que nos dio nuestro  amigo y encontramos el rumbo correcto,  solo quedaba una sombra de la trilla y una muy marcada trilla de motos que entran y salen del hato,  en la zona ahora los indígenas la recorren en motos y eso hace un gran laberinto de pequeños senderos,  el hato abandonado lo usan como zona de pastoreo de ganado y solo pueden entrar las personas de hatos vecinos,  la minería esta prohibida por los vecinos y la regla se hace cumplir por  los cuidadores de la zona.  Entre las reglas que nos mencionaron esta una muy llamativa, los indígenas ya no se pueden robar ganado de los hatos,  solo pueden tomar una para consumo y lo deben informar a los dueños del ganado,  anteriormente se robaban varias reses y consumían una y vendían las otras, ahora hay orden, cosas increíbles de nuestra Venezuela.



















Continuando nuestro recorrido todas las referencias empezaron a aparecer,  ríos, pozos, cerros,  lomas, morichales, y siempre al frente de nuestro rumbo la serranía. Siempre nos hicieron hincapié que nos encontraríamos una zona de selva,  que teníamos que trabajarla porque en las motos el paso es sencillo pero en los carros la historia es diferente,  y así fue,  ramas, enredaderas, arboles  fueron los encargados de literalmente abrazar los vehículos,  el constante rechinar de la carrocería nunca paró, y la selva casi toma posesión de carpas de techo, toldos,  retrovisores, faros y en especial las tomas de aire de los snorkels,  pero nada que con un buen trabajo en equipo y paciencia no se solucione.























En este tramo mientras despejábamos un tapón de selva,  fuimos sorprendidos por una serpiente Mapanare, realmente corrimos con mucha suerte, uno de los vehículos quedo atrapado entre árboles y tocones de raíces,  mientras se trabajaba para no dañar un caucho y arrancar un toldo, la serpiente paso entre el equipo y nadie se percató,  cuando despejamos la zona y se encendió el motor la Mapanare salió debajo del  vehículo y todos pegamos un brinco tipo gato,  la suerte estuvo de nuestra parte, un accidente con este tipo de reptil en un lugar tan  apartado de algún centro de asistencia medica es mortal





Con éxito atravesamos la zona de selva y de inmediato se abrió un valle frente a nosotros con las características que nos indicaron, ya sabíamos que estábamos en el lugar que buscábamos,  en esta zona literalmente circulamos en la trilla de las motos,  seguimos rumbo a la serranía en búsqueda de otra referencia, la pista de aterrizaje,  los datos eran precisos en sus características, (muchachos van a ver dos piedras grandes con unos números) ahí está la pista,  desde ese punto ya van a encontrar todas las instalaciones del hato.


Cruzamos varios caños que por la sequía se encontraban con un nivel muy bajo de agua, en uno de ellos tuvimos que trabajarlo para mejorar los ángulos de entrada y salida y notamos el olor característico del mayor depredador de la zona, (el Tigre), de inmediato notamos las huellas en la arena y excrementos en unas grandes lajas de piedra,  seguramente estábamos en un echadero habitual del felino.







Continuando por la trilla entramos entre unas palmeras que se notaban que estaban sembradas de manera decorativa y en ese momento nos quedamos boquiabiertos cuando notamos dos grandes postes sobre las palmeras y en su pie estaba la cancha de tenis,  ya no había duda habíamos llegado.


De inmediato la emoción se apodero del equipo, y todos nos reunimos en la cancha y simplemente imaginábamos a los turistas jugando en tan paradisíaco lugar, en medio de un gigante valle, rodeado de montañas increíbles,  a un lado un lago de buen tamaño y el camino demarcado por las palmeras, algo único.








Continuamos y empezaron a aparecer las instalaciones en ruinas ya casi tomadas en su totalidad por la vegetación,  todo era tipo cabañas,  se notaba cuáles eran tipo familiar, o matrimonial, las instalaciones del personal, la recepción, el comedor, la cocina, la sala de máquinas,  los establos,  las instalaciones de las bombas de agua y plantas eléctricas, todo frente a nosotros.

Por estar finalizando el día teníamos que buscar el mejor lugar para acampar y este fue al lado del rio que pasa por el  campamento,  mientras nos instalábamos presenciamos un  espectáculo de colores por el atardecer en la serranía, entre todos conversábamos del privilegio que tenían los turistas de presenciar esta belleza natural,  que buenos años de la bonanza venezolana.










Un nuevo día fue dedicado a caminar por todas las ruinas para conocerlas más de cerca,  entrar  a los salones e imaginar a un gran grupo compartiendo un desayuno en este lugar te hace volar en el tiempo,  siguiendo una caminería casi perdida por la vegetación  nos lleva a la parte de la piscina, la cual tenía un pequeño bar a un lado,  está  estratégicamente ubicada entre unos grandes árboles de samán y la laguna, solo imaginaba la historia que nos contó nuestro anfitrión, (mientras los padres tomaban sol en la piscina, los niños pequeños  jugaban en ella y los más grandes navegaban en la laguna en unos kayak),  todo eso está ahí, pero ahora en ruinas, la piscina está rodeada de alambre de púas para que el ganado no caiga dentro de ella.








Seguimos recorriendo las cabañas,  una extraña sensación se siente al ver todo en ruinas,  aún quedan algunos detalles como los adornos en las paredes, lámparas,  griferías, la cabaña más grande seguramente era la más lujosa, por tener varias habitaciones con baño y una gran habitación principal con gigantes ventanas,  en una parte aún están los rastros de aires acondicionado.
Visitamos las instalaciones del personal, se notan grandes habitaciones  que seguramente tenían literas, también la parte de los locker, baños y depósitos,  al llegar a la parte de los establos notamos que esta si la están utilizando las personas que pastorean en el hato, tienen algunos alimentos, sal para el ganado, hamacas, platos, vasos, ollas y los rastros de un fogón.











Nos sorprendió ver una fuerte jaula en la entrada, imaginamos que era la utilizada para mantener en cautiverio algún tigre u otro animal capturado en la zona, nos contaron que los dueños del hato introducían rebaños de cabras u ovejas en el valle para alimentar  a los felinos y mantenerlos en la zona,  esto también garantizaba que grupos de báquiros, venados, dantos y otros animales no fueran presas tan fáciles para los tigres o pumas


 Nuestra curiosidad continua y nos dirigimos a la pista de aterrizaje,  es difícil verla porque ya tiene mucha vegetación, pero se pueden notar  los cráteres que dejaron las explosiones para inhabilitar su uso, un sendero poco visible se dirige hacia las grandes piedras que nos dieron como referencia,  al montarnos en ella descubrimos una increíble vista de 360 grados de todo el valle, donde se podía ver las instalaciones del campamento, la laguna y la pista. 





Sentados aquí disfrutando de la paz del lugar viajamos en el tiempo y la historia de lo que nos contaron,  imaginar aviones con veinte personas aterrizando aquí,  todas disfrutando del lugar, algunas caminando, otras paseando a caballo, otras en la piscina, otras en el rio, otras organizando los recorridos para ver el jaguar nos daba una idea del potencial del lugar, pero sin querer caímos en cuenta de otra realidad, al estar sobre las piedras encontramos al pie de ellas restos de latas de sardinas, botellas de licor y cerveza, varios yesqueros y cajas de cigarrillos, recordamos que también fue un campamento guerrillero,  seguramente desde aquí estarían algunos vigilantes cuidando la zona por su excelente ubicación,  y ni imaginar el uso que le darían al campamento, también imaginamos a los aviones del ejército soltando las bombas sobre tan épico campamento.
La historia se encargara de llevar todo a su curso nuevamente,  nunca pierdan la esperanza y la fe de ser nuevamente un país con un potencial único en turismo a nivel mundial, en un futuro no muy lejano volverán los aviones llenos de turistas a visitar nuestra tierra privilegiada.
Nota.
Pedimos disculpa a nuestros lectores por no dar datos de nombres y ubicaciones exactas de los lugares que visitamos, esto es una petición de nuestros anfitriones, las razones son obvias.


Agradecimientos a nuestros colaboradores por su importante apoyo para seguir realizando nuestros recorridos.
@carpas4wd
@ligthforce_venezuela

Fotos
Juan Rodriguez  @overlandingvzla
Belitsa Tovar
Texto
Juan Rodriguez