miércoles, 20 de enero de 2010

SIERRA SUPAMO











































































SIERRA SUPAMO


Bolívar, tierra mágica de grandes sabanas, tepuys, serranías, selvas y ríos, siempre te invita a recorrerla cuando se tiene la oportunidad, aprovechando la temporada navideña el equipo, levanto toda la logística para una visita a las cuencas del río Caroni.

Luego de doce horas de conducción arribamos a la posada Cogollal, la cual esta ubicada en la orilla Oeste del embalse del Guri, donde pedimos los permisos para poder acampar en un gran playón que se encuentra dentro de sus instalaciones, aquí pudimos notar lo bajo del nivel del lago, en nuestra ultima visita a la zona, hace mas de un año, acampamos en el mismo lugar y el lago a retrocedido mas de 300 metros, es algo impresionante como ya se ven las bases de los diques, como también árboles que nunca nos imaginamos que estarían en ese lugar.

Muy temprano levantamos campamento y nos dirigimos al poblado del Manteco, al arribar a el fuimos sorprendidos por una gran cola para obtener combustible, todos los vehículos de la cola eran pipoteros de la zona, los cuales surten a todas las minas de la zona, la estación de servicio trabaja bajo un estricto horario y supervisión militar, gracias a los pipoteros nos dejaron cargar de combustible por ser turistas e informar al comando militar nuestra intención y objetivo para visitar la zona.

Se adquirieron los últimos insumos necesarios y emprendimos nuestro rumbo hacia el campamento Surama, el cual esta ubicado aproximadamente a 70 kilómetros del Manteco, al recorrer esta zona se puede notar como la selva a sido talada en grandes extensiones, lamentablemente esta zona tubo una época donde grandes compañías madereras talaban gigantes lotes de árboles, tenían un buen plan de reforestación asesorado por la CVG, pero todo este plan se detuvo aproximadamente hace nueve años al ser revocado el permiso de explotación a las compañías madereras, ellas dejaron de trabajar en la zona, pero quedo una vía en perfecto estado la cual facilito el movimiento minero en la zona multiplicándose la explotación del preciado metal (oro), como también la creación de fincas dedicadas a la ganadería y agricultura, al recorrer esta zona desforestada se puede notar las grandes formaciones de rocas que estuvieron ocultas por la frondosa selva.

Toda la trilla en esta parte del recorrido se encontraba seca en su totalidad, las huellas de los nuevos pipoteros, como los llamamos nosotros están por todos lados, ahora en esta zona el pipotero no es el clásico Toyota pick up, ahora son camiones Ford Triton 4x4, algunos levantados mas de seis pulgadas y con cauchos 9 00, ellos nos comentaron que usaban winches mecánicos preferiblemente, porque los eléctricos se queman muy fácil por la cantidad de barro que le entra al motor eléctrico, también cambiaban toda la suspensión por las de camiones 750, para que soportaran mas el peso y no se rompieran tan fácil en la época de invierno donde tienen luchar contra la trilla inundada.

Arribamos a Surama a final de la tarde, al buscar al amable señor que nos atendió en nuestra anterior visita nos informaron que ya no trabajaba en el campamento y el que estaba encargado no estaba muy convencido de dejarnos acampar dentro del campamento, gracias a que de la nada apareció otra persona que nos conoció la vez anterior e informó de quienes éramos nos dejaron entrar e instalarnos en una churuata, de inmediato corrimos al río cercano al campamento y la sorpresa fue grande al ver aquel río caudaloso que conocíamos convertido en un riachuelo, sin pensarlo nos refrescamos antes que la noche cayera. Una velada llena de reflexiones ambientales por parte de nuestros anfitriones nos abrieron mas los ojos a la gravedad del fuerte verano que esta azotando la zona, les comentamos nuestra preocupación por el estado de deterioro del campamento y su respuesta fue, la CVG apenas nos paga el sueldo, los materiales para mantener el campamento nunca llegan, se llevaron la bomba de agua, la planta eléctrica, y con una sonrisa termino diciendo, un día de esto se llevan los techos.

Nos comento que los ríos se encuentra en un nivel crítico que impide la navegabilidad de las embarcaciones y el turismo se ha derrumbado, a los factores ambientales de sequía se suma la acción indiscriminada del hombre, al tenerse conocimiento de la minería ilegal que se desarrolla en la región sin control alguno, alrededor de 40 equipos mineros compuesto por brasileños, colombianos y guyaneses indocumentados se encuentran devastando el río Supamo y Parapapoy, afluentes del Antabares afluente del río Carrao.

Una mañana no típica de la selva nos despertó, un intenso frío y mucha neblina fue lo común hasta mitad de la mañana, nuestro nuevo rumbo, el poblado del Limón a 50 kilometros, asentamiento minero de importancia en la zona, al arribar nos sorprendió el comercio del poblado, grandes antenas de comunicación en varios lugares, todas las casitas con direc tv, no sabíamos quien tenia mas cara de sorprendidos, ellos o nosotros, el pueblo desolado porque todos los mineros se encontraban pasando la navidad en sus hogares, hasta este punto es donde se puede llegar en invierno, ya que el río Supamo crece y es imposible cruzarlo en vehículos, aquí hacen un trasbordo de la mercancía a vehículos que quedan en la otra orilla en curiaras a motor.

Aprovechando el bajo nivel cruzamos sin problemas y de inmediato empezamos a circular por la riviera del río donde se puede notar la devastación de los mineros, tuvimos la suerte de encontrar a dos en plena faena, ya que todo estaba desolado por la temporada, continuamos rumbo al poblado llamado La Pista, este se encuentra al comienzo del valle formado por el río Parapapoy, para arribar a el se asciende por una empinada trilla que seguramente en invierno se las trae, marcas de guayas, piedras, huecos dejan constancia de lo ruda de la cuesta para los pipoteros, llegando al poblado fuimos sorprendidos por dos personas que salieron de la selva con dos escopetas y un Pauji, no se dejaron fotografiar y lo único que nos dijeron, este es el pavo de navidad.

Al llegar al poblado estacionamos los carros en medio de las casas y un amable señor nos informo que estábamos parados en la mitad de la pista y pronto llegaría una avioneta, así que salimos corriendo a mover los carros, le preguntamos, como sabe que viene y simplemente nos dijo, “mijo aquí desde que sale el sol hasta que se oculta entran y salen avionetas a cada rato”, este señor nos indico el correcto lugar que estábamos buscando, el campamento Supamo-Parapapoy, propiedad de Luis Almeda, quien nos dio la bienvenida a la zona y nos explico que el era el presidente de la única cooperativa organizada de la zona, nos contó todos los planes que tiene para la zona en hacer un circuito turístico en el eje minero Supamo-Parapapoy, pero al no tener apoyo de las alcaldías no a tenido éxito, pero la intención se mantiene.

En esta zona se puede notar lo duro que a sido afectada por la minería, para donde se mire hay tala, la mayoría de la rivera del río a sido dragada y lo que queda son grandes arenales los cuales afectan los ríos por la gran cantidad de sedimento que cae al cause. Le comentamos al Sr. Luis nuestra intención de hacer un donativo de ropa y algunos enseres a una comunidad indígena de la zona y nos informo que hacia mas de 20 años que habían emigrado debido a lo contaminación del río, actualmente solo queda una en el cerro El Pulgón, el cual se encuentra cerca de la unión de los ríos.

Muy temprano tomamos nuestro nuevo rumbo hacia El Pulgón, en esta zona la trilla nos dio mucho trabajo, aquí ya no pasan los camiones, es exclusiva de las pick up, esto sumado a la sequía hizo que la trilla no resbalara, mas bien era un barro sumamente pastoso que frenaba a los vehículos de inmediato, en lomo de la trilla esta ya amoldado a las toyotas sobre trasmisiones mas sus 9 00, nosotros llevamos el caucho adecuado mas suspensiones, pero al no estar sobre trasmisiones el trabajo se duplica, a esto sumado que llevamos una pick up Ford que paso hasta donde llegaron los camiones sin problemas, todo el equipo trabajo por largas horas para acomodar la trilla y poder pasar mas fácilmente.

El final del día se acercaba y el equipo decidió acampar en un asentamiento minero que nos encontramos a un lado de la trilla, ya teníamos toda la tarde luchando con dos kilómetros de trilla, picoteando todo el lomo para llegar hasta el campamento, aquí nos recibió un personaje llamado El Curita, nunca entendimos porque lo llaman así, después de un buen café se reía y nos decía, Caraqueños locos, esos carros están muy bajitos para esta vía, llegaron hasta aquí porque todo esta seco, sino no pasan del Limón, le informamos nuestra intención de visitar la comunidad indígena, y nos dio la noticia que ya no estaban en la zona por el fuerte verano, se mudaron hacia el parque Canaima, zona protegida de la minería, nos contó que el tenia toda la vida en la zona, su padre fue uno de los fundadores de la minería en el río Supamo y nos comento que toda su infancia la compartió con las comunidades, pero como dice el mismo, la minería los corrió.

Al día siguiente queríamos continuar el recorrido hasta un caño cristalino ya que por tanta actividad minera no es muy seguro bañarse en estos ríos, pero el Curita nos comento que estaba seco y que no valía la pena ya que a un kilómetro mas se encontraba un puente caído y no había paso desde hace muchos años, ese camino llevaba a otro campamento minero abandonado. Nos invito a realizar una caminata por la rivera del río para ver como quedaba por la actividad minera, nos mostró como es la faena diaria de los mineros, como se busca y procesa el oro hasta llevarnos a la unión de los ríos Supamo y Parapapoy, donde el mismo nos sugirió bañarnos del lado del Supamo, ya que en ese punto era limpio porque venia de una zona no minera, al unirse el Parapapoy al Supamo en este punto es contaminado por la mineria, desde esa unión se encuentran las comunidades indígenas que se pueden visitar en invierno río arriba, pero hay que ir en canalete porque hay muchas rocas y dañan los motores de las curiaras.

De vuelta al campamento siguieron las historias de mineros y el cuento que todo visitante quiere escuchar, el mítico tigre (Jaguar), y el curita se ríe y nos dice, ¡no se han fijado que no hay perros en los campamentos mineros, son el alimento preferido del tigre, pero al tigre no hay que tenerle tanto miedo, es raro que ataque al humano, hay que tenerle miedo al León (Puma), ese si no le tiene miedo a nada, si quiere se mete dentro de la hamaca contigo a dormir”.

Cinco días compartiendo con esta gente y este mundo minero te pone a pensar en el futuro de estas cuencas de ríos y frondosas selvas, pero también nos demostró que el mito que el minero es una mala persona no es real, todos los asentamientos mineros y caseríos que visitamos son mineros y fuimos atendidos con una amabilidad impresionante, en todo momento están dispuestos a atender al turista sin percibir nada a cambio.

No hay comentarios: