jueves, 15 de julio de 2010

GUANOCO Lago de Asfalto

















































































Guanoco
Lago de Asfalto
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Venezuela tierra mágica, sin duda eso es una gran verdad, en esta ocasión decidimos visitar un rincón olvidado en el estado Sucre, llamado Guanoco, pocos Venezolanos conocen la gran historia de este lugar y menos que en él se encuentra el Lago de asfalto más grande del mundo.
Esta historia nos lleva al año 1873, cuando el gobierno sede la concesión de explotación de este yacimiento a una compañía Americana la cual monta una gran infraestructura en la zona, para la extracción, procesamiento y distribución del asfalto fuera de Venezuela, específicamente se dedico al asfaltado de grandes ciudades como Nueva York, Washington y Detroit, esta compañía estuvo en actividad por más de sesenta años hasta que rompió relaciones con el gobierno nacional en 1934 y todo el yacimiento fue abandonado hasta la actualidad.
Actualmente este lago solo es visitado por estudiantes de la universidad de oriente, personal de PDVSA y algunos aventureros, investigando entre ellos surgió la idea de formar un equipo y visitar la zona, desde Caracas el equipo Rustiavila preparo tres vehículos y un buen grupo de trabajo para enfrentar la mítica trilla, la cual solo teníamos información que era de alta dificultad, por otro lado también manejábamos la información de un grupo de aventureras conocido como Onza, Tigra y Leona quienes a principio de año recorrieron la trilla con un equipo de guías y mulas llegando al lago con éxito, lo cual no había sucedido con los vehículos.
Al arribar al poblado de Guariquen nos percatamos de toda la realidad de cómo llegar al lago de asfalto, conocido en la zona como La Brea, para llegar al lago existen dos formas, la primera desde Guariquen, por un camino abandonado, el cual es el deleite de los rustiqueros, pero este solo llega hasta una finca llamada La Cirina, donde se hace el campamento para tomar un sendero de cinco horas hasta el lago, cabe destacar que el camino te puede llevar más de dos días en destaparlo para llegar a la finca, actualmente solo se llega en mula o a pie, esto en época de verano.
La segunda opción es desde el poblado de Guanoco, en este lugar existe un sendero, el cual te lleva hasta el lago en dos horas, el recorrido se realiza por las antiguas vías del tren por donde era extraído el asfalto. Decidimos tomar la segunda opción ya que por nuestro tiempo y recomendación de los pobladores, en invierno no es bueno ir a la brea porque los caños se desbordan e inundan toda la zona.
Pasamos parte de la tarde disfrutando de la excelente vista de los caños de Guariquen y de su muelle flotante con más de 140 metros, cabe destacar que cada seis horas la marea cambia en este lugar y el muelle queda totalmente sobre el lecho fangoso del caño, esta zona se rige estrictamente por este fenómeno, luego de las respectivas fotos tomamos rumbo hacia el poblado de Guanoco.
Solo 20 kilómetros separan estas poblaciones, durante el recorrido se atraviesan dos pequeñas poblaciones dedicadas a la agricultura, lamentándolo mucho una de ellas es un asentamiento Wuarao hundido en una miseria muy triste, mas de 30 personas en condiciones muy precarias hacen vida en este lugar, uno de los compañeros tomo una fotografía sin permiso de una de las casas y esto molesto a sus habitantes, se resolvió el problema con un par de zapatos para un niño, pasando este mal rato nos encontramos con una gran poza de azufre a un lado del camino, invitaba al baño pero realmente el olor es muy desagradable, luego de esto arribamos al pueblo de Guanoco donde fuimos recibidos muy cordialmente por sus pobladores y nos facilitaron la escuela para hacer nuestro campamento, aquí nos percatamos que en todas las casas hay vagones que funden como tanques de agua y en su única calle hay una hilera de vagones que muestran la antigüedad del lugar. Guanoco llego a tener más de 5000 pobladores, actualmente hay 300 habitantes.
Esa noche cuadramos nuestra visita al lago con el Sr. Orlando Gomes, perteneciente a la junta comunal del pueblo, él nos indico que no era la época adecuada para ir a La Brea, pero como ya estábamos ahí teníamos que ir, nos preparo la logística de trasporte en bote por el caño y tres guías conocedores de La Brea, al presentarnos los guías nos preguntaron el tipo de calzado que teníamos, todos respondimos, botas de montañismo, ellos se rieron y nos dijeron, con esos zapaticos no van a ningún lado, en media hora el barro se los come, así que nos alquilaron botas plásticas, todo el paquete tuvo un precio muy razonable a lo que se iba a realizar, de inmediato la Sra. Isabel, la cual vive frente a la escuela, nos adopto y nos trato como de su familia, facilitándonos una estupenda ducha y preparándonos un café tradicional indescriptible.
Muy temprano partimos hacia el sendero, un recorrido de 20 min nos llevo hasta las antiguas vías del tren que quedan a un lado del caño, en este lugar nos explicaron que la marea entra y sale del caño cada seis horas, todos los días se adelanta una hora y existen dos tipos de mareas, la fuerte, la cual deja el caño totalmente seco y la suave, la cual deja un pequeño cause de agua.
A los diez minutos todos ya estábamos hasta las rodillas de barro, los dos primeros guías se dedicaron a limpiar el sendero y en más de una ocasión todos salimos corriendo al golpear arboles con panales de abejas, el recorrido se realiza sobre un antiguo terraplén de unos tres metros de ancho, el cual se construyo para montar los rieles de los vagones, en varias partes se puede encontrar tramos de los rieles escondidos en la maleza, de resto todo el alrededor del terraplén son manglares, después de más de tres horas de camino luchando en el manglar arribamos a la zona despejada de selva, aquí ya estás en el lago de asfalto.
Un gran caño dificulto el acceso a La Brea, todo inundado, grandes huecos hacían de la caminata un gran esfuerzo, los guías nos dejaron en un claro para buscar el mejor sendero para llegar a la primera etapa llamada el Carbón, toda esta zona está inundada y la única manera de recorrerla es por los terraplenes de los rieles, pero al estar inundados y llenos de maleza no son visibles, gracias a la experiencia de los guías no caímos en las bombas de brea ocultas.
Al arribar a una zona no inundada de inmediato nos sorprendemos por estar caminando sobre asfalto, al llegar al Carbón encontramos unos rieles corroídos por el tiempo, al igual que una placa de la antigua compañía Americana, caminamos por una gran planicie donde la vista se pierde y lo que se ve es asfalto y carbón por todos lados, en partes caminas sobre capas muy blandas de asfalto al igual puedes observar como escapa el gas en algunas lagunas de agua sobre el asfalto y también grandes burbujas de asfalto recién explotadas.
Luego de más de una hora de recorrido se llega a donde están las antiguas maquinas y los tanques de almacenamiento, con producto aun en su interior, lo más impresionante, los pozos los cuales vierten el petróleo libremente, todo alrededor está lleno de petróleo y los guías nos comentan, eso se está botando desde hace mas de 100 años y las carreteras de Venezuela están llenas de huecos y aquí se bota, esto tiene más de 400 hectáreas, el segundo lago más grande esta en Trinidad y es tres veces más pequeño que este y lo están explotando para beneficio de la isla.
Tomamos las respectivas fotos y emprendimos el retorno, el recorrido de dos horas en verano se convirtió en 5 horas y faltaba aun el regreso al bote con la mala noticia que la marea estaba baja y teníamos probabilidades de quedarnos encallados en el caño.
El retorno se realizo con algo de nerviosismo debido a que los guías apuraron el paso y nos guiaron por una zona totalmente inestable de asfalto, era impresionante ver como una fila de once personas se movían con el movimiento de las olas del piso.
Para visitar este lago es indispensable contar con los guías, el sendero es muy fácil de perderlo en la selva y el peligro de caer en una zona blanda está latente, en muchas zonas tuvimos que correr para no hundirnos en las burbujas de asfalto, por tal motivo el mito que se llega al lago en vehículo es falso.
En verano es la mejor época de visitarlo, las aguas de los caños se retiran y los Wuaraos queman todo el lago para facilitar su recorrido para ir a cazar y pescar en las lagunas que quedan alrededor de los caños, nos comentaron que en algunas ocasiones los pozos se prenden en fuego y duran más de tres meses prendidos hasta que llega un helicóptero de PDVSA con bomberos y los apaga.
Nuestro retorno fue muy duro ya que el sendero estaba más inundado por las lluvias, en el poblado estaban alertas porque no retornamos a la hora estipulada y mandaron botes pequeños para ayudarnos en caso que quedáramos encallados, en total nuestro recorrido fue de nueve horas de caminata y dos recorriendo el lago.
La mañana siguiente fue de risas para todos y una buena despedida no sin antes dejar un donativo de ropa y juguetes, y la promesa de retornar en verano para conocer mejor el lago de asfalto.

5 comentarios:

miguel angel dijo...

A-rre-chi-si-mo. Guanoco es un lugar histórico para vzla y su historia. Bravo por el viaje!

Carlos Mario Suárez Suárez dijo...

Espectacular muchachos, para nosotros los Colombianos es un orgullo saber que ustedes tienen esas maravillas naturales. Adelante y muestren más cosas de su Venezuela ya que mientras esté Chavez nosotros no somos bien recibidos por allá

Unknown dijo...

Excelente lectura; que bueno, yo ni sabia que ese Lago existia.
Bravo muchachos los felicito.

Unknown dijo...

Excelente lectura; muchacho los felicito, yo ni siquiera sabia que este lago existia.

Roger Paesani dijo...

Para mi que adoro Venezuela es un gran placer encontrarme con este blog. Un gran abrazo y espero seguir el blog de ahora en adelante. Saludos.